La edad de los milagros

Cuando alcanzamos la mediana edad nos hacemos conscientes, de repente, de que la vida no va a durar para siempre. Ya no hay tiempo para equivocarse ni para aplazar decisiones. No hay tiempo para relaciones que no llevan a ninguna parte ni para estancarse en situaciones que nos agobian. A partir de ahora, debemos convertirnos en instrumentos de precisión, concentrados exactamente en lo que queremos hacer y siendo la persona que deseamos ser.

La mediana edad es una segunda oportunidad, una llamada del alma para recuperar todo aquello que perdimos por el camino. Podemos ignorarla y pasar los años que nos quedan repitiendo y lamentando los dramas del pasado. Pero también podemos escucharla y empezar a brillar con luz propia. Con la perspicacia y la cálida sabiduría que caracteriza toda su obra, Marianne Williamson nos conduce por las diversas facetas que nos ayudarán a vivir la madurez en todo su esplendor.

Para ello, deberemos aprender a sanar el pasado y hacer responsable de la propia biografía; a no hacer oídos sordos al dolor y utilizarlo para expandir nuestra consciencia; a reencontrar nuestra feminidad y la relación con la naturaleza; a descubrir que la libertad de los hijos al crecer también nos libera. Y finalmente, aprenderemos a amar no desde el miedo ni desde la necesidad, sino sabiendo que ningún otro ser humano podrá suprimir nuestro dolor.

Sin duda, madurar significa aceptar que la vida quizá no era tan perfecta como habíamos creído, pero también que puede ser aún más fabulosa en aspectos que ni tan sólo hemos llegado a conocer.


1 comentarios:

Anónimo,  27 de abril de 2009, 4:34  

Me lo leí y me pareció de gran ayuda. Os los recomiendo!

Carlos

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